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Cuídate para cuidar

SIETE CONSEJOS QUE TE AYUDARAN A CONVERTIR LA LABOR DE  CUIDAR DE  OTRA PERSONA  EN UNA GRAN EXPERIENCIA.

Los cuidadores informales representan el principal recurso de atención que reciben las personas dependientes, enfermos crónicos o ancianos. En la actualidad , a pesar de todos los cambios que la estructura familiar ha tenido en nuestra sociedad, la tarea de cuidar sigue recayendo principalmente en las mujeres quienes en muchas ocasiones ven afectados su bien estar psicológico, físico y social.

Reconozcámoslo, cuidar es una tarea que puede volverse dura. Si bien estar a cargo de una persona dependiente tiene consecuencias positivas ya que, en muchas ocasiones, la relación entre ambos se vuelve más profunda y valiosa, es verdad también, que existen consecuencias negativas tanto para el cuidador como para la persona que recibe las atenciones. La situación de cuidados continuos, y las exigencias de los mismos, hace que el cuidador día tras día se vaya agotando física y emocionalmente. Por eso es de vital importancia que aprenda a protegerse y a “cuidarse”.

La tarea del cuidado familiar recae habitualmente sobre personas con un perfil bastante concreto: mujeres, con una media edad próxima a los 50 años. Aunque los cambios en la sociedad y en los estilos familiares están haciendo que cada vez haya más hombres dedicados al cuidado, sigue siendo mucho mayor el número de mujeres que se ven abocadas al papel de cuidadoras informales, es decir, personas que sin una preparación profesional previa dedican una importante actividad diaria al cuidado de personas con dependencias o discapacidades permanentes.

Las tareas y actividades de la personas cuidadoras son múltiples, exigen tiempo y energía, no siempre son cómodas o agradables, son incluso desagradecidas. Y como generalmente no se han previsto, la persona cuidadora no siempre está preparada con antelación para el cuidado ni para afrontar la diversidad de situaciones que los cuidados conllevan y que hace que cada experiencia de cuidado sea única y distinta a las demás por diversas razones: personales, de parentesco, relación anterior de la persona cuidadora con la persona cuidada, tipo y grado de dependencia y hasta por el motivo por el que se cuida (altruismo, reciprocidad, gratitud y estima, sentimientos de culpa, censuras, aprobación social, interés…).

En general, la persona que es cuidadora se convierte en un nexo entre el enfermo y el mundo exterior, comprometiendo su vida sociolaboral para atender a las personas que de ellas dependen.

El desgaste subsecuente suele conllevar consecuencias a niveles físico, psicológico y social, cuyos efectos se manifiestan en el denominado “síndrome del cuidador” o “Burn-out”. Este síndrome se caracteriza por desgaste personal, limitaciones en el desarrollo de la vida familiar, laboral, social, cultural, sentimientos negativos, ansiedad, depresión y en ocasiones como consecuencia de todo ello problemas de autoestima.

– Desgaste personal tanto físico como emocional caracterizado por:

  • Aislamiento
  • Irascibilidad
  • Perdida de energía
  • Dificultad para concentrarse, problemas de memoria

-Desgaste social y laboral: cuando la labor de cuidar ocupa la mayor parte del tiempo, las personas cuidadoras van poca a poco priorizando las atenciones frente a sus propias necesidades de relaciones sociales incluso llegando a dejar el trabajo remunerado por no disponer de los apoyos y el tiempo suficiente para acudir al puesto de trabajo.

-Sentimientos negativos: como culpa, tristeza, abatimiento, frustración, enfado, temor…

-Sentimientos ambivalentes: es decir sentimientos contradictorios que van y vienen hacia la persona a la que se cuida. Esta ambivalencia es experimentada de forma negativa por la persona cuidadora aunque es una reacción lógica y normal ya que se afronta una situación generalmente dura relacionada con una persona con la que suele existir una relación emocional previa.

El cuidado continuado puede llegar a hacer que perdamos de vista nuestra propia persona de manera que poco a poco se va desvaneciendo nuestra idea previa hasta llegar a convertirnos en un “casi desconocido para nosotros mismos” afectándose de esta manera la autoestima.

¿Qué podemos hacer para evitar llegar a sufrir el síndrome del cuidador quemado?

Cuidar al cuidador/a.

  1. Pedir ayuda: El agotamiento afecta a la calidad de los cuidados y por tanto genera situaciones violentas. Por eso es recomendable pedir ayuda (a veces a familiares, amigos, profesionales o grupos de ayuda) antes de llegar al límite de nuestras fuerzas y si esta situación se produce, es positivo asumirlo y reconocerlo sin sentimiento de culpa.
  1. El/la cuidador/a nunca debe olvidarse de sí mismo/a: El sacrificio total no tiene sentido. Tiene que preocuparse por su bienestar físico y psicológico con el fin de ofrecer las mejores atenciones. Cuidar la alimentación, el descanso y procurar realizar ejercicio físico, gracias al cual se eliminan toxinas del cuerpo lo que reduce el estrés y la ansiedad que puede provocar las labores de cuidado.
  1. Tomarse descansos diarios: Por ejemplo, es bueno reservarse una hora diaria para asuntos propios y un descanso semanal fuera del contacto directo con la persona dependiente. Quedar con amigos y familiares para realizar actividades lúdicas debe estar en la agenda de todas las personas cuidadoras.Abuelos mios descansando
  2. Hay que decir no: tratando de cubrir las necesidades de la persona a la que se cuida pero tratando de poner límite a demandas que sean excesivas.
  1. Marcarse objetivos a corto plazo: factibles a la hora de cuidar. Una buena forma de lograrlo es planificar las actividades semanales y diarias, estableciendo prioridades, gestionar mejor nuestro tiempo nos proporcionará mayor sensación de control sobre la situación.
  1. Fomentar la autonomía del dependiente: resultará beneficioso tanto para la persona que cuida como de la cuidada. Fomentar que realice todas aquellas actividades que pueda por sí misma, aunque lo haga lento o mal.
  1. Espacio propio: Buscar un lugar seguro en el que poder manifestar las propias frustraciones, los temores y los resentimientos como vía de escape emocional.

La labor de cuidar a otra persona puede convertirse en una experiencia realmente positiva si no perdemos de vista la labor de cuidar de nosotros mismos. Lo importante para ofrecer buenas atenciones es que la persona encargada de ellos se cuide y mantenga una buena salud emocional y física que le ofrezca las herramientas necesarias para llevarlas acabo lo mejor posible.

A veces, estamos tan centrados en la tarea de cuidar que dejamos de atender a nuestros propios autocuidados. Si necesitas ayuda en este sentido desde Ítaca Psicólogos podemos ayudarte.

Ítaca Psicólogos Coruña

 

 

 

Cómo se crea la autoestima y cómo podemos cuidarla día a día

CARIÑO LÁVATE LOS DIENTES, PÉINATE, ¡AH! Y NO TE OLVIDES DE FORTALECER TU AUTOESTIMA ANTES DE IR AL COLE.

No es habitual que las madres o los padres incluyan este tipo de mensajes en la educación de los niños y niñas. Generalmente, con los más pequeños, nos centramos más en que aprendan como cuidarse físicamente pero,  sin querer,  a veces dejamos de lado enseñar a cuidarse y quererse por dentro, a tenerse estima. Es curioso que esto sea así ya que, más tarde, normalmente a partir de la adolescencia, “autoestima” es una palabra que oímos con mucha frecuencia y nos acompañará el resto de nuestra vida.

Nos referimos con autoestima a la valoración que hacemos de nosotros mismos y que vamos construyendo a lo largo de la vida en base a nuestras experiencias y sensaciones ante situaciones y en las relaciones con otras personas. Aunque esta valoración es continua, los cimientos se construyen en los primeros años y esta imagen que percibimos de nosotros es la que iremos examinando y evaluando en adelante.

Los mensajes recibidos desde la infancia tanto sobre nuestro físico como de nuestra capacidad de realizar actividades con más o menos éxito determinan la calidad de la opinión que nos creamos sobre nosotros mismos. De manera que lo que decimos a un niño o niña se convierte en una potente mecanismo regulador de su futura autoestima. No olvidemos que los mensajes están compuestos de contenido verbal y no verbal, de forma que no solo tendremos que revisar lo que decimos si no también el tono empleado. Si siempre oigo que: mis compañeros  sacan mejores notas, que siempre rompo los juguetes, que soy un desastre…. lo más probable es que este sea el modo en que me comporte en el futuro. Y es que el ser humano suele tender a cumplir lo que le anuncian.

El hecho de que nos definan por nuestros comportamientos (gamberro, torpe, “santo”,..) ya sean positivos o negativos favorece que lleguemos a definirnos solo por ese comportamiento, creando lo que suele llamarse “etiquetas”. Ponemos etiquetas cuando nos referimos a los niños en relación a sus actos y les describimos como que son torpes, listos, gamberros, buenos… en lugar de decir que han cometido un error, han sabido resolver el problema, han cometido una gamberrada o que lo que han hecho esta bien. Todo esto va generándonos un compromiso subjetivo que puede hacernos sentir mal en el momento que no nos ajustamos él.

De manera que tanto para ti mismo como si eres madre o padre recuerda que la percepción de uno mismo es más favorable si:

Destierra el “ser” e introduce el “estar“: “eso que has hecho esta mal” en lugar de “eres malo”.

Reduce el “siempre” en tu vocabulario y aumente el “algunas veces”:algunas veces haces gamberradas” en lugar de “siempre haces gamberradas”.

PROBLEMAS DE AUTOESTIMA:

Cuando hablamos de problemas de autoestima nos referimos siempre a una valoración negativa que la persona hace de si misma; suele verse afectado su bienestar en diferentes áreas de su vida así como el mantener un estado de ánimo bajo continuado. La baja autoestima puede manifestarse de diferentes maneras:

  • Autocrítica dura y excesiva.
  • Estado continuo de insatisfacción con uno mismo.
  • Hipersensibilidad a la crítica. Se puede manifestar  porque la persona se siente exageradamente atacada, herida y echa la culpa de los fracasos a los demás o a la situación;
  • Indecisión, miedo constante a equivocarse.
  • Necesidad de complacer, a que los otros tenga buena opinión e imposibilidad para decir “no”.
  • Sensación de fracaso ante errores o fallos por pequeños que sean.
  • Culpabilidad que puede generar comportamientos defensivos.
  • Hostilidad, irritabilidad.
  • Negativismo generalizado.

¿QUE PODEMOS HACER PARA SENTIRNOS MEJOR CUANDO LO QUE VEMOS DE NOSOTROS NO NOS GUSTA O EN LA COMPARACIÓN CON OTROS SALIMOS PERDIENDO?:

-La importancia de qué me digo y cómo me lo digo: los mensajes de ánimo expresados con afecto sirven para cuidar ese “pequeño yo” con el que podemos ser muy duros, provocando rechazo o bloqueo, en vez de motivación.

– Repasa tus éxitos: Hay una tendencia en ciertas personas a activar los detectores de fallos mientras que mantienen los detectores de éxito siempre desenchufados. Ponte pilas nuevas y fíjate en todas aquellas cosas que te gustan de ti, aunque sea algo muy pequeño . Al principio puede costar verlo pero puedes conseguirlo.

Diariamente revisa aquellas cosas que te han hecho sentir bien contigo:  por pequeñas e insignificantes que creas que son. Trata de recordar que características positivas han dicho otras personas e incorpóralas a tu repertorio.

Ten paciencia: así como respeto, flexibilidad y comprensión contigo mismo.Auto estima cascada

– Mantén fuera al enemigo: evita mensajes como “no puedo”,  “no eres capaz”,  “no lo intentes”… Y practica el “tú puedes”, “inténtalo”, “una vez más”, “bien hecho”…

– Deja las etiquetas para la ropa: Todos somos mucho más que uno o dos adjetivos. Haz una lista lo más larga posible con aquellos adjetivos, positivos y negativos, que crees que forman parte de ti. Y no trates de definirte con uno solo.

LA FORMA EN QUE UNO SE PERCIBE Y SE SIENTE PUEDE CAMBIAR PARA MEJOR:

Ser comprensivo y tolerante con uno mismo no significa renunciar a mejorar y crecer como persona. Muchas de las ideas que establecemos sobre nosotros se mueven en extremos y nos crean verdades que no pueden ser contrastadas objetivamente. Cambiar, flexibilizar estas ideas puede ayudar a realizar un juicio menos duro que nos permita avanzar y mejorar en aspectos concretos.

Una autoestima bien cuidada nos permitirá reconocer nuestros logros, disfrutar de nuestros éxitos, ser condescendiente con nuestros fallos y por tanto conseguir mejorar y sobre todo, sentir respeto y amor hacia nosotros mismos independientemente de lo que opinen los demás.

¡Y RECUERDA!M autoestima1

No eres ni más ni menos que nadie

Ser diferente es lo que te hace especial

¡Quiérete, cuídate y mímate ¡porque como tú no hay dos!

Si crees que tienes problemas de autoestima y encuentras dificultades para mejorarla, desde Ítaca Psicólogos podemos ayudarte. Contacta aquí con nosotros.

Primeros pasos para aprender a manejar tus emociones

 Algunas personas son más capaces que otras de enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta. ¿Sabes cómo gestionar las emociones? Aprender a reconocer, identificar y expresar tus emociones con este vídeo de Ítaca Psicólogos.

  • Duerme mejor para sentirte mejor
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    Duerme mejor para sentirte mejor.Consigue un sueño reparador con estos sencillos consejos

Duerme mejor para sentirte mejor.Consigue un sueño reparador con estos sencillos consejos

PARA MUCHOS UNA PÉRDIDA DE TIEMPO PARA OTROS UN PLACER. SEA COMO SEA EL SUEÑO ES TAN IMPORTANTE PARA LAS PERSONAS COMO COMER O BEBER.

Como necesidad básica es imprescindible para mantener nuestra salud física y mental ya que es durante las horas de sueño cuando nuestro cerebro se ocupa de funciones tan importantes como:

-La secreción de la hormona del crecimiento, imprescindible en los niños y reconstituyente para los adultos;

-Se recuperan los músculos,de esta forma disminuye la fatiga y el cansancio acumulado durante el día

-Favorecer la memoria: el cerebro selecciona lo que les útil y durante el sueño archiva y consolida lo aprendido durante el día;

-Mejorar nuestro humor: el cortisol y caticolaminas, sustancias básicas para mantener la energía, descienden por la noche para volver a subir por la mañana, gracias a lo cual podemos rebajar la tensión acumulada durante el día.

De manera que, si nuestro sueño se altera podremos sufrir efectos dañinos sobre nuestro bienestar como pueden ser: debilitar el sistema inmunológico, alteraciones de memoria, y dificultades para pensar con claridad.

¿CUÁNTAS HORAS DEBES DE DORMIR?

Todos sabemos que dormir es imprescindible pero ¿cuánto sería la cantidad de tiempo óptima que debemos dedicarle al sueño? Siempre se habla de la necesidad de dormir 8 horas diarias, pero lo cierto es que no todos necesitamos dormir las mismas horas. Lo importante es la calidad del sueño y no su cantidad, de manera que para algunas personas 6 horas pueden ser suficientes si el sueño ha sido reparador.

¿QUÉ PUEDE DIFICULTAR TU SUEÑO?

Aun siendo una necesidad básica y que para nuestro descanso pleno resulta imprescindible  son muchas las ocasiones en las que, por más que lo intentemos, no conseguimos que aparezca, o puede que, una vez que conseguimos dormir, nos despertemos antes de tiempo. Los motivos por los que nuestro ritmo de sueño se ve alterado son muy variados. En ocasiones surgen a causa de enfermedades físicas (alteraciones endocrinas o metabólicas, neurológicas, respiratorias, dolores musculares o trastornos digestivos,…) y en otras ocasiones se deben a alteraciones psicológicas, como ocurre en el caso de la depresión o la ansiedad, donde el ciclo de sueño-vigilia esta generalmente perturbado. Incluso algunos tratamientos farmacológicos destinados a otras dolencias pueden generar alteraciones en el ritmo de sueño, así como el consumo de sustancias excitantes (cafeína, alcohol o tabaco,…)

¿QUÉ PUEDES HACER PARA DORMIR MEJOR?

Sea cual sea el motivo que perturba tu sueño, los consejos que a continuación te proponemos te pueden ayudar.

ANTES DE DORMIR

¡Atención!  Zona de descanso

Crea un espacio de calma y tranquilidad. Lo ideal sería que tu habitación este oscura, de lo contrario  la luz le dice a tu cerebro de que es hora de despertarse o mantenerse despierto y se preparará para la acción, usa cortinas o persianas para impedir que entre la luz del exterior, no duermas con la televisión encendida y evita el uso de portátil, el móvil o la tablet. El uso de dispositivos electrónicos, debido a la luz artificial  que emiten, reduce la fase de sueño REM con lo que la calidad del descanso empeora, además la luz altera el ritmo circadiano lo que produce que al día siguiente estés más adormilado, además de problemas de salud.

Pon orden y trata de que haya pocos objetos alrededor de forma que se cree un ambiente de tranquilidad.

En dormitorio procura una temperatura media, demasiado calor o frío puede perturbar nuestro descanso o generar frecuentes despertares nocturnos.

¡La cama para dormir!

Actividades como tumbarse en la cama para ver la televisión, estudiar, leer las redes sociales, revisar el correo o jugar en el móvil, tableta o portátil son poco recomendables ya que nuestro cerebro necesita asociar el sueño al acto de dormir y este tipo de actividades no benefician en absoluto la llegada del sueño.

 

TODOS LOS DÍAS

Establece una rutina a la hora de acostarte

Mantén un horario constante, acuéstate y levántate siempre a la misma hora, así ayudarás a tu cuerpo a regular sus ritmos circadianos, esto es organizar el ritmo correcto de sueño-vigilia, con lo que te resultará más fácil quedarte dormido y levantarse por las mañanas

Deja de trabajar por lo menos una hora antes acostarte.

Al llegar a casa después de un largo día es frecuente que lleguemos con estrés y cansados, en lugar de ir bajando el ritmo de actividad solemos seguir bastante activos, lo ideal sería ir poco a poco desconectando y relajando reduciendo la actividad. Permite que tu mente se relaje para que puedas dormir tranquilamente dejando para el día las preocupaciones y o la ansiedad.

Un baño caliente, ducha o sauna antes de acostarte

Busca algo que te relaje como darte una ducha o baño caliente, escuchar música tranquila o infusiones relajantes y, si te funciona, repítelo todas las noches.

Come algo ligero.

Elige alimentos ricos en triptófano y que pueden ayudarte a conciliar el sueño, como un yogurt, un vaso de leche o plátanos.

 

CON FRECUENCIA

Haz algo de ejercicio:

Actividades sencillas como caminar, correr o nadar. Cuando nos cansamos por el ejercicio nos dormimos más rápidamente, aumentamos la cantidad de sueño profundo y despertamos con menos frecuencia durante la noche.Si practicas algún deporte de forma habitual, recuerda que no es recomendable que lo hagas por la noche ya que puede aumentar tu nivel de actividad y dificultar que te duermas.

Foto sueño

 

Siesta Sí:

Pero corta. Dormir la siesta nos permite continuar con energía el resto del día, pero es mejor que no supere los 20 minutos, si te pasas lo que puede suceder el que por la noche no consigas conciliar el sueño.

 

 

Si con los consejos anteriores tu sueño sigue resistiéndose y no consigues dormirte: levántate:

El sueño tiene la mala costumbre de aparecer cuando él quiere y no cuando lo llamamos, de manera que dar vueltas y vueltas durante horas no es la mejor manera de que aparezca. Si llevas un buen rato dando vueltas y no consigues conciliar el sueño, puedes entenderlo como una señal de que no estás relajado y te va a costar dormir. Levántate, lee un poco, bebe un vaso de agua o haz cualquier cosa que evite que seas tú el que intenta provocar  el sueño, luego vuelve a la cama.

¿QUÉ DEBES EVITAR?

Puede que trates de llevar a cabo todos estos consejo pero al mismo tiempo sigas otros hábitos que no favorecen tu descanso. Presta atención a algunas cosas que debes evitar a la hora de dormir.

-Cenas copiosas

-Bebidas alcohólicas. Como depresor del sistema nervioso el alcohol provoca sueño pero su efecto desaparece a las pocas horas y provoca que podamos despertarnos varias veces a lo largo de la noche, impidiendo el descanso necesario.

-Bebidas estimulantes como el café, el té o algunos refrescos

-El tabaco, ya que la nicotina dificulta que nos quedemos dormidos.

-Evita mirar el reloj o el despertador cuando te despiertas por la noche. Durante la noche no necesitas saber la hora, y es una acción que produce bastante ansiedad a la hora del descanso, lo que repercute en la calidad del sueño.

 

El sueño y la oportunidad de descanso qué este nos permite puede verse afectado en algún momento de nuestra vida y puede ser causado por motivos tanto externo como internos. Sigue nuestros consejos diariamente para conseguir unas buenas condiciones que te faciliten el dormir, si aún así tienes dificultades o en caso de que creas que hay algo más que esté afectando tu descanso puedes consultarlo con los profesionales de Ítaca Psicólogos en Coruña.

Mejora tu estado de ánimo a través de la alimentación

COMEMOS PARA ALIMENTARNOS,COMEMOS POR PLACER Y A VECES COMEMOS PARA SENTIRNOS BIEN PERO ¿COMEMOS SIEMPRE  LO QUE NECESITAMOS?

Todos conocemos la relación que existente entre una buena  alimentación y una buena salud física. Sin embargo, es menos conocida la relación entre estado de ánimo y alimentación.

En los alimentos que ingerimos se encuentran multitud de componentes y nutrientes necesarios para que  nuestro cuerpo pueda funcionar sin dificultades.

El cerebro, órgano fundamental que rige y organiza todas las funciones de nuestro organismo,  es también el responsable de regular nuestro estado de ánimo gracias, entre otros componentes, a algunos neurotransmisores (sustancias encargadas de enviar información entre neuronas) como la serotonina, la dopamina o las endorfinas. Será entonces el aumento o descenso de estas sustancias así como la presencia o ausencia de otras, como la adrenalina o el cortisol (generados en momentos de estrés) lo que provocará en nosotros  que nos sintamos más optimistas, más motivados, animados o que por el contrario nos desanimemos, o tengamos una sensación de tristeza inexplicable.

Los neurotransmisores más conocidos y con mayor peso en la modulación del estado de ánimo son:

  • La serotonina modula el estado de ánimo así como las emociones, el sueño y el apetito. Es clave para nuestra felicidad y ayuda a combatir el estrés y la depresión. Para que se produzca serotonina en nuestro cerebro es necesaria la presencia del triptófano.
  • La dopamina controla el movimiento, las emociones, los ciclos de sueño y la capacidad de experimentar placer. Nos hace sentirnos bien y es determinante para mantener nuestros niveles de energía y favorece la concentración y motivación
  • Las endorfinas, opiáceos naturales del organismo con un poder mayor que cualquier medicamento contra el dolor. Promueven estados de bienestar, calma, mejoran el humor, contrarrestan los niveles elevados de adrenalina asociados a la ansiedad, potencian las funciones del sistema inmunitario y ayudan a reducir el dolor.

Otras sustancias imprescindibles para nuestro organismo y directamente relacionadas con nuestro ánimo sería el grupo de vitaminas B, especialmente la vitamina B12, la fibra, algunos ácidos grasos como el omega3, el triptófano y minerales como el zinc.

Diversos estudios se han centrado en buscar de qué manera la alimentación regula la química cerebral generando sensación de alegría y bienestar o, por el contrario, estados de ánimo bajo. La mayoría de los resultados demuestran que existen alimentos que favorecen la secreción de neurotransmisores implicados en estados de ánimo  positivo así como  su ausencia o escasez o el exceso de otros alimentos  pueden generar  estados depresivos. De manera que eligiendo aquellos alimentos adecuados e incorporándolos en nuestra dieta habitual, podríamos equilibrar nuestro sistema nervioso y prevenir o evitar sensaciones de decaimiento, tristeza o apatía.

Parece que la época n la que vivimos, sobre todo el ritmo del día a día y la facilidad al acceder a  comidas elaboradas, a veces, dificultan que podamos  mantener una dieta que aporte todos aquellos nutrientes que cuerpo y cerebro necesitan. Pero no todo es tan complicado, a continuación detallamos cuáles son las sustancias que deben contener los alimentos que ingieras así como una serie de alimentos comunes que puedes incorporar en tu dieta diaria.

¿Qué sustancias debemos buscar cuando elegimos lo que comemos?

Alimentos ricos en vitamina B

Cuando los niveles de vitaminas del complejo B (en especial la cobalamina y el ácido fólico) son escasas, el sistema nervioso central puede verse alterado, llegando a generar depresión. Incluir diariamente alimentos ricos en estas vitaminas, como verduras de colores fuertes o frutas cítricas puede ayudarnos a sentirnos algo mejor y prevenir sentimientos negativos.

La vitamina B12, presente en el salmón, el huevo y el aguacate, evita el mal humor y aumenta la concentración y la energía.

El aguacate y la avena tienen alto contenido en vitamina B6 que mejora el funcionamiento del sistema nervioso con lo que se previenen la ansiedad, la depresión, el insomnio y evita la fatiga. También encontrarás vitaminas B en las legumbres y levadura de cerveza entre otros alimentos.

Alimentos ricos en zinc

Parece que los bajos niveles de zinc se relacionan con trastornos de estado de ánimo que además es una gran fuente de energía.

Los alimentos ricos en proteínas, como la yema de huevo, el hígado, el pavo, cordero, la carne de cerdo, salmón, langosta, leche y derivados, contienen grandes cantidades de zinc.

Las nueces, los cacahuetes y los anacardos, los cereales de granos enteros, la avena, germen de trigo,  arroz integral, los garbanzos, las judías blancas, las espinacas, el ajo y el chocolate negro, también suponen un buen aporte de zinc a nuestro organismo.

Triptófano

Este es un aminoácido esencial, que solo puede ser ingerido a través de la alimentación y es imprescindible para la fabricación de serotonina. Aunque la mayor parte de los alimentos contienen triptófano este tiene más poder cuando está asociado a alimentos con glucosa, magnesio o vitamina B, entre otros.

Alimentos que puedes incluir si quieres mejorar tus niveles de triptófano son:

  • Carnes magras como la de pavo y pollo. Pescados como el salmón y el atún.
  • Algunas verduras, por ejemplo las alcachofas y los berros que además contienen vitamina C y B9 que previenen el cansancio y la fatiga.
  • Cereales integrales, legumbres como habas, garbanzos, lentejas y guisantes.
  • La piña y el plátano, son de las frutas con mayor aporte de triptófano
  • El chocolate negro, con una alta concentración de cacao, servirá para subir nuestro estado de ánimo y energía gracias a su poder excitante.
  • Entre los frutos secos elegiremos las almendras y nueces, también algunas semillas como las pipas de calabaza y de girasol.

Fibra

Los alimentos ricos en fibra liberan la glucosa en el flujo sanguíneo de forma gradual, evitando que baje el azúcar en sangre y con ello, los cambios de humor.

Omega 3

El Omega 3 es un tipo de ácido graso que favorece la disminución de síntomas de ansiedad, trastornos del sueño, sentimientos de tristeza.

Hay muchos alimentos que contienen Omega3, algunos de ellos donde podemos encontralo es en los pescados azules o grasos, como el atún, salmón, trucha, sardinas y anchoas. Otra forma de enriquecer nuestra dieta con Omega 3 sería a través de los frutos secos, que además de contiene vitamina E.

Beta carotenos

Se encuentra en abundantes en vegetales de color rojo o anaranjado: las zanahorias, los tomates, la calabaza o la batata. Todos ellos son muy antioxidantes y favorecen un buen estado de ánimo por ayudar al correcto funcionamiento de todos los órganos del cuerpo.

Vitamina E

Es un potente antioxidante que se encuentra en las verduras de hoja verde : espinacas, acelgas, col rizada, algas, en los frutos secos, … Contienen  ácido fólico, una vitamina cuya carencia se asocia a la depresión y,  además, se relaciona con la fatiga o la irritabilidad.

Alimentos que deberíamos consumir con moderación

De la misma manera que hay alimentos que debemos incorporar por su poder de elevar el estado de ánimo, tenemos que tratar de evitar aquellos otros que pueden alterarlo. Algunos de ellos son:

Azúcar

El exceso de azúcar refinado puede generar fluctuaciones de azúcar en la sangre, que pueden provocar cambios de humor, y ejercer un efecto dañino sobe nuestra salud mental. Los alimentos procesados que además del azúcar y el gluten, también pueden contener grasas trans, colorantes artificiales, glutamato monosódico (MSG: E621), endulzantes artificiales y otros ingredientes sintéticos vinculados a la irritabilidad y mal humor.

Las grasas saturadas

La comida rápida, como son la pizza, los perros calientes, las hamburguesas, los tacos, las patatas fritas, entre otros; contienen gran cantidad de estas grasas, su consumo elevado causa engrosamiento de los vasos sanguíneos y bajan los niveles de serotonina  lo que lleva a sentimientos de tristeza y desánimo, además de una desagradable sensación de pesadez.

La cafeína

Afecta al estado de ánimo ya que su consumo excesivo puede producir irritabilidad, problemas estomacales, disminuir el ritmo cardíaco y además insomnio. Aunque no afecta por igual a todas las personas, si podemos decir que la cafeína afecta el sistema nervioso de la mayoría de sus consumidores. No excederte en el consumo de alimentos con cafeína puede ser una forma de cuidar tu estado de ánimo.

Esta claro que los alimentos tienen un inmenso impacto en nuestro cuerpo y cerebro. Comer no es solo un placer en si por comer aquello que nos guste sino que puede llegar a ser una fuente de placer al mejorar nuestra salud mental y física.

Esperamos que después de leer este artículo recurras a la nevera o al mercado para ponerte manos a la obra a la hora de cuidar tu estado de ánimo en vez de recurrir al botiquín de medicinas. Si aún así te sientes desanimado, pesimista o triste, en Ítaca Psicólogos podemos ayudarte.

  • Síndrome premenstrual
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    Síndrome premenstrual ¿Como afecta a nuestro estado de ánimo?

Síndrome premenstrual ¿Como afecta a nuestro estado de ánimo?

DESCUBRE EN QUÉ CONSISTE EL SÍNDROME PREMENSTRUAL Y PONLE REMEDIO CON NUESTROS SIGUIENTES CONSEJOS.

¿Sientes que cada mes se repiten la tristeza, la irritabilidad, la fatiga o la desgana con más intensidad de lo habitual?

El síndrome Premenstrual (SPM) aunque está claramente descrito en los ámbitos médico y psicológico sigue siendo desconocido para muchas personas. A menudo, tanto hombres como mujeres, hablan de los síntomas de forma individualizada asociándolos a los días previos a la menstruación pero sin que se vean como formando parte de un conjunto.

Mes tras mes muchas mujeres ven alterado su bienestar físico y emocional por alteraciones causadas por la menstruación, en las mayoría de las mujeres estos cambios suponen un malestar leve llevadero que asumen con naturalidad, sin embargo para otras mujeres las molestias son tan intensas que llegan a interferir en muchas de las áreas de su vida cotidiana; amigos, familia, pareja, trabajo, ocio,…

El Síndrome Premenstrual está formado por un conjunto de síntomas físicos y psicológicos que comienzan justo después de la ovulación y desaparece generalmente cuando comienza el periodo o poco después, por lo que puede durar de 10 a 16 días.

Tanto la duración como la intensidad de los síntomas depende de cada caso individual así también en cada caso podrán prevalecer los síntomas físicos, los psicológicos o una combinación de ambos. En algunos casos se dan síntomas mas intensos que los del SPMl (síntomas de depresión grave, irritabilidad y tensión antes de la menstruación). A esta afección que se da en este periodo de tiempo determinado se la conoce como Trastorno Disfórico Premenstrual.

¿Cómo podemos reconocerlo?

Rápidamente podemos darnos cuenta de síntomas evidentes y que la mayoría de nosotros hemos sufrido directa o indirectamente. El conjunto de síntomas que conforman el SPM se divide en físicos y psicológicos. Algunos de los más habituales son los siguientes:

Síntomas físicos:

  • Dolor en las articulaciones, dolor muscular, dolor de espalda.
  •  Sensibilidad o dolor en senos.
  •  Distensión abdominal.
  •  Cefalea.
  •  Trastornos de la piel.
  •  Aumento de peso.
  •  Edema en extremidades (manos, pies, o ambos).

Síntomas psicológicos y conductuales:

  • Cambios en el apetito, comer en exceso, o los antojos de alimentos específicos.
  • Fatiga, letargo, falta de energía.
  • Los cambios de humor (tristeza, llanto, aumento de la sensibilidad al rechazo).
  • Irritabilidad.
  • Ira.
  • Trastornos del sueño.
  • Inquietud.
  • Falta de concentración.
  • Aislamiento social.
  • La falta de interés en actividades usuales.
  • Soledad.
  • Ansiedad.
  • Estado de ánimo depresivo.
  • Confusión.
  • Tensión.
  • Desesperación

¿Que es lo que causa el SPM?

Existen diferentes hipótesis que explican el origen del SPM y del Trastorno Disfórico Premenstrual. Por un lado están las teorías centradas en el componente hormonal donde las causas tendrían que ver con un desequilibrio entre los estrógenos y la progesterona al aumentar los primeros. Otras teorías hablan sitúan la causa del SPM en la respuesta anormal del organismo ante las alteraciones de neurotransmisores neuronales como las betaendorfinas. También se han defendido otros posibles mecanismos que lo relacionan con la nutrición, la deficiencia de vitamina B6, la hipoglucemia y niveles bajos de calcio o magnesio. En todas ellas se habla del componente psicológico, en el que destacan factores emocionales donde aquellas mujeres con mayor carga emocional serán más susceptibles de sufrir el SPM.

No existe ninguna hipótesis que, por sí sola, explique las causas del Síndrome Premenstrual. Lo más probable es que se trate de una combinación de distintos factores que a la vez interactúan con algún acontecimiento vital: estrés, los problemas en casa o en el trabajo, los exámenes u otras situaciones estresantes. Este síndrome puede ser hereditario pero también adquirido cuando en el contexto de la mujer existen factores de estrés sobre todo situaciones crónicas en edades tempranas.

Diagnóstico

Para establecer el diagnóstico del SPM, el médico debe descartar que la paciente no tenga patologías o desórdenes que muestren síntomas parecidos. La paciente debe tener manifestaciones características de este trastorno, y estas manifestaciones deben ser lo suficientemente graves como para interferir con el trabajo diario y las actividades sociales y que se repiten en el cada ciclo menstrual.

De acuerdo con The American College of Obstetricians and Gynecologists, los síntomas de deben estar presentes durante los 5 días antes del periodo y por lo menos en tres ciclos menstruales consecutivos, terminar al cabo de 4 días del comienzo del periodo e interferir en algunas de sus actividades normales. Los síntomas y las fechas menstruales deben ser seguidos de forma prospectiva para establecer la sincronía entre la fase lútea y el aumento de los síntomas.

El Síndrome Premenstrual no afecta a todas las mujeres y aquellas que lo sufren presentan variedad en el conjunto de síntomas e intensidad de los mismos. Aunque la sintomatología puede aparecer desde la adolescencia hasta la menopausia la intensidad varía siendo más suave en la adolescencia y primeros años de la vida adulta.

¿Qué podemos hacer si sufrimos SPM?

Existen dos vías a la hora de combatir sus síntomas. Por un lado podemos optar por los tratamientos farmacológicos y por otro, podemos optar por aquellos tratamientos que suavizan los síntomas sin recurrir a fármacos. Cada mujer debe decidir cuál de estas alternativas es la que más le conviene.

En caso de recurrir a los tratamientos farmacológicos es necesario consultarlo con el médico de cabecera quien puede recomendarnos cual es el más adecuado.

En este artículo nos centraremos en las alternativas no farmacológicas, recursos sencillos que se pueden poner en práctica sin dificultad y que tiene un efecto muy beneficioso sobre el malestar causado por el SPM.

Terapias no farmacológica

Hay gran variedad de hábitos saludables y rutinas que pueden ayudarnos a sobrellevar los síntomas:

  • Seguir una dieta adecuada (abundante en carbohidratos, triptófano y baja en sal, azúcar, grasas, cafeína y alcohol)
  • Infusiones como la manzanilla por sus propiedades analgésicas o extracto de fruto del árbol de casto que reduce la irritabilidad, la cefalea y suaviza los cambios en el estado de ánimo.
  • Dormir entre 7 y 8 horas diarias
  • Realizar pequeños estiramientos musculares o ejercicio moderado que nos ayudará a disminuir la sensación de tensión física y mental aumentando la sensación de bienestar.
  • Ejercicios de respiración, relajación, yoga o masajes terapéuticos indicados para favorecer la serenidad y tranquilidad tan necesarios para sobrellevar los síntomas así como el día a día. Recuerda que el estrés empeora los síntomas.
  • Complementos vitamínicos y minerales, incluyendo vitamina D, vitamina E, vitamina B-6, calcio y magnesio.
  • La psicoterapia ha demostrado ayudar a las pacientes

El Síndrome Premenstrual puede causar un gran malestar en las mujeres que lo sufren y el desconocimiento del mismo, puede interferir en las relaciones con nuestro entorno. Siguiendo los consejos anteriores podrás sobrellevar el SPM y conseguir mantener tu ritmo de vida con la menor dificultad.

Es frecuente que en consulta nos encontremos con mujeres que sufren, sin saberlo, SPM o Trastorno Disfórico Premenstrual y lo confunden con depresión. Si tienes dudas, o necesitas ayuda con tus síntomas no dudes en llamarnos, en Ítaca Psicólogos en A Coruña podemos ayudarte.

 

 

“DEPRESIÓN ESTACIONAL”

TRUCOS PARA VENCER EL DESÁNIMO DURANTE EL CAMBIO DE ESTACIÓN

¿DE PRONTO TE SIENTES  CANSADO, ABATIDO Y SIN GANAS DE NADA?

Con la llegada del otoño algunas personas sienten que su energía vital desciende y el día a día se vuelve más complicado.  En el  post que te presentamos a continuación  podrás encontrar algunas explicaciones y consejos para llevar mejor el cambio de estación y la conocida como depresión estacional.

La caída de las hojas de los árboles, el color ocre del campo, la luz cansada de los días que se hacen más cortos y la vuelta de la lluvia nos hace recordar que el otoño comienza. Muchos son los poetas y pintores que cantan la hermosura de esta estación que tiñe de tonos cobres, rojos y ocres la naturaleza y que llena de romanticismo y melancolía a muchas personas. Por eso no es extraño que haya algunos hombres y mujeres a los que la entrada del otoño les sume en un estado anímico acorde con lo que la misma naturaleza nos comunicad de forma sutil.

El descenso de la energía vital, la perdida de motivación, la búsqueda de la soledad, alteraciones en las horas de sueño y sus consecuencias sobre el carácter, son algunos de las señales que pueden indicarnos que el cambio de estación ha llegado.

¿Cuales son las causas?

No es solo el efecto “romántico”de la estación lo que perturba el día a día de muchas personas, si no que también existe una relación directa/causal entre el descenso de la intensidad y las horas de luz  con  nuestro estado de ánimo.

Los ritmos circadianos, constituyentes del reloj biológico, regulan las funciones fisiológicas de los estados de vigilia, asociados a las horas de luz y caracterizados por una mayor actividad, y  el sueño, donde se ralentizan las funciones fisiológicas y se asocia a horas de oscuridad,en un ciclo que se repite cada 24 horas. Los rayos de sol facilitan la liberación en nuestro cerebro de la hormona que provoca bienestar y  buen humor, la serotonina. Por el contrario la falta de luz aumenta la producción de melatonina que es la hormona del sueño. El organismo esta programado para alternar el día con la noche de manera que cualquier alteración en el ciclo conlleva consecuencias como somnolencia, cansancio, apatía, así como  alteraciones en la atención, la concentración y en el estado de ánimo, síntomas que habitualmente se relacionan con la depresión. Un ejemplo que todos podemos comprender  son los efectos causados por el conocido “jet lag”

¿A quién afecta?

No afecta a todo el mundo por igual, las mujeres de entre 20 y 30 años y hombres y mujeres con antecedentes de trastornos afectivos, presentan una mayor vulnerabilidad antes los cambios estacionales.

Aunque este es un trastorno transitorio que desaparece según nos vamos adaptando y con el aumento de horas de luz,  las consecuencias en el día a día son inevitables y a veces pueden llegar a preocupar.

¿Qué podemos hacer?

  • Si el factor causal principal es la falta de luz, parece obvio que lo primero que debemos hacer es aprovechar los días soleados, si es posible, por las mañanas.
  • Realizar actividad física, si el tiempo lo permite en el exterior. No hace falta que te apuntes a una maratón, si caminas rápido una hora al día, es suficiente.
  • Sitúa tu lugar de trabajo cerca de una ventana. Si trabajas al aire libre, este consejo no es para ti.
  • Trata de evitar ambientes pequeños y oscuros. Ten en casa lámparas de alta potencia y rodéate de objetos que reflejen la luz.

Si estos “trucos” no resultan suficientes, recuerda que este estado anímico motivado por el cambio de estación suele ser transitorio y que poco a poco volverá el bienestar.

En caso de que los síntomas te resulten costosos de sobrellevar o se prolonguen en el tiempo, en ÍTACA PSICOLOGOS en CORUÑA podemos ayudarte a sentirte mejor.

Inteligencia emocional: el éxito depende de ti!

La Inteligencia Emocional resulta básica y necesaria para obtener éxito personal, social y profesional, a continuación os hablamos sobre su importancia en la sociedad actual y os proponemos una serie de tips para ayudaros a ejercitarla y desarrollarla.

¿ES POSIBLE EDUCAR LAS EMOCIONES?

Tenemos tendencia a creer que los sentimientos nacen y expiran de una determinada manera, a veces siendo buenos y otras provocándonos sensaciones poco atractivas y ventajosas para nuestro cuerpo y nuestra mente. La realidad es que las emociones vienen y van sin avisar, pero está en nosotros la capacidad de guiarlas y transformarlas.

La habilidad que tienen algunas personas de reconocer e interpretar tanto sus propias emociones como las de los demás, y la delicadeza de manejarlas de manera eficiente creando resultados positivos, es lo que se entiende como inteligencia emocional. Se diferencia de las habilidades sociales en que incluye emociones internas fundamentales para lograr el ajuste emocional e impulsar el crecimiento personal.

Para alcanzar esta habilidad es fundamental una educación emocional gracias a la cual podremos pulir y mejorar esas herramientas con las que todos contamos y que tan diferentes son en cada uno de nosotros. ¿Por qué ser solo más ricos intelectualmente mediante conocimientos diversos? ¿Por qué no dar importancia al conocimiento de nosotros mismos? Este tipo de educación, comienza a tener cada vez más relevancia en la escuela, hasta el punto de conseguir desbancar al concepto clásico de inteligencia basado en el coeficiente intelectual. Se puede decir que actualmente, la Inteligencia Emocional resulta básica y necesaria para obtener éxito personal, social y profesional.

¿CÓMO MEJORAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

Para conseguir mejorar nuestra inteligencia emocional debemos entrenarnos. Las pautas más comunes para lograr manejar esta habilidad son las siguientes:

  • Identifica tus emociones y trata de poner nombre a lo que sientes.
  • Evalúa como reaccionas ante determinadas emociones, por ejemplo piensa en experiencias pasadas y en cómo habría sido el mejor modo de actuar ante ellas.
  • Desarrolla la empatía, ponerte en el papel de la otra persona te ayudará a entender y manejar de forma más efectiva las emociones.
  • Piensa, luego actúa, sobre todo ante situaciones que generen altos niveles de ansiedad, tristeza o frustración.
  • Compromiso y motivación ante las metas que quieras lograr son tu responsabilidad y de ti depende el llegar a alcanzarlas.
  • Altas dosis de optimismo para cualquier faceta de la vida: para lo complicado pongamos motivación y ganas, y convirtamos lo bueno en algo todavía mejor.


Si quieres mejorar tus relaciones personales así como hacerte fuerte en el plano profesional es recomendable que eduques tus emociones, esperamos que las pautas citadas puedan servirte para entrenar tu inteligencia emocional. Si todavía te surgen dudas de cómo hacerlo puedes contactar con tu psicólogo en Coruña.

Reconciliarse con la capacidad de amar y ser amado

“Cyril es un niño de once años que se encuentra en un hogar de acogida debido a la mala situación económica y emocional de su padre. Tiene que hacer frente a un abandono que no entiende y que, por supuesto, no acepta. Intenta despertar de tal pesadilla buscando incesantemente a su padre pero simplemente encuentra motivos que lo alejan de la esperanza de recuperar su antigua vida. Cyril es un buen chico: es bueno, respetuoso, educado,… pero los reveses que le está dando la vida lo hacen meterse en problemas y sacar su peor cara; intenta fugarse del refugio y de su casa de acogida, agrede a niños y adultos,… vive una etapa angustiosa que, a juzgar por su comportamiento, parece irreversible. Finalmente, todo se queda en una mala etapa, un proceso duro de asimilación que acaba aceptando y cerrando gracias a que aparece en su vida un ángel de la guarda, su madre de acogida, quien con mucho cariño y paciencia, logra que Cyril se estabilice y vuelva a ser el niño que era.”

El fragmento anterior narra la historia de la película “El niño de la bicicleta”, pero desgraciadamente situaciones como ésta no solo forman parte de la ficción. Esta historia podría pertenecer a muchos niños y niñas adoptados o en acogimiento familiar, aunque tristemente en algunos de esos casos la historia no tiene un final feliz como el que acabó teniendo Cyril.

Los niños y niñas en adopción de 0 a 3 años suelen ser acogidos con mayor facilidad. Aunque no hay que olvidar que tanto ellos como los más mayores pueden tener dificultades, estos últimos presentan más problemas de adaptación. Además, pese a todo esto, está confirmado el hecho de que en una familia adoptiva el proceso de resiliencia es posible.

¿QUÉ ES LA RESILIENCIA?

La resiliencia es un concepto utilizado para definir la capacidad de una persona para afrontar y adaptarse a las adversidades que le marca la vida, superarlas y salir de ellas reforzado, pese a las circunstancias vividas.

En ocasiones la adopción lleva de la mano la necesidad del proceso de resiliencia del niño o de la niña, dado que, aunque pueda ya haber asimilado el abandono o soledad, tras ser acogido por una familia puede revivir momentos trágicos de su pasado que tendrá que resolver y afrontar además de adaptarse a un nuevo hogar.

Por todo esto, la adopción no es la cura inmediata para la realidad de estos niños o niñas, sino que es el primer paso del proceso.

¿CÓMO AYUDAR AL NIÑO O LA NIÑA ADOPTADO A ADAPTARSE?

Para llevar a cabo el proceso de resiliencia, hay que ayudar al niño a enfrentarse a la caótica realidad que en algunos casos han tenido que vivir. Tanto padres como profesionales podemos ser figuras de resiliencia ayudándoles y acompañándoles en este proceso. Aunque el niño lleve años en un centro y podamos considerar que hay que trabajar otros aspectos más directos a simple vista, como la adaptación al nuevo hogar, no debemos perder de vista la necesidad de que se desahogue, procese y asimile todo lo negativo de su pasado.

Adopción y resilencia

Podríamos considerar que este proceso de adaptación consta de dos pasos fundamentales:

  1. Asumir el rechazo por parte del niño o niña a la nueva situación, a menudo, esta difícil etapa de adaptación genera en el niño o en la niña situaciones de ansiedad y nerviosismo que pueden exteriorizar haciéndose daño, por sus sentimientos de odio, rabia y dolor y por no lograr interpretar la realidad que está viviendo. Por lo tanto, es necesario que la familia le ayude en este proceso, haciéndole entender lo que está pasando de forma sensata y clara, para que pueda desengañarse y comenzar a hacer frente al dolor.
  2. Admitir la nueva realidad y el cariño, lograr la comunicación con el niño o la niña y ganarse su confianza es vital, mostrándole que puede exteriorizar sus sentimientos en su nuevo hogar proporcionándole la seguridad suficiente para que pueda aprender a manejarlos sin que le dañen y para que pueda mirar al futuro sin renunciar a su pasado, con mayor esperanza y optimismo.

¿QUÉ TENER EN CUENTA COMO PADRE, MADRE O FAMILIA ADOPTIVA?

Son muchas las nuevas situaciones que hay que afrontar cuando un niño o una niña llega a una familia y como ya hemos visto, muchas de ellas serán complicadas. Hay que tener en cuenta que habrá momentos en los que os podáis sentir desorientados y/o desbordados por la realidad a asumir, y pueden brotar sentimientos de culpabilidad, desasosiego y frustración. Además, por todo ello, podrán surgir problemas entre la pareja al verse alterado el día a día y querer darse por vencidos.

Resilencia 3Será en estos momentos en los que habrá que respirar profundo y acordarse de estos consejos, de que nada es fácil pero que es posible salir victorioso de los momentos angustiosos. No debemos poner nunca en duda nuestra capacidad de control cuando amenazan este tipo de sentimientos, por lo que la paciencia y la serenidad serán grandes aliadas.

En general, se podrá llegar a estas situaciones debido a las emociones del niño o de la niña en cuestión, que generan conductas que preocupan y, como padres adoptivos, debéis tener en cuenta que el niño o niña necesitará saber que él es lo primero para sus padres, que todo lo que intentáis aportarle y enseñarle es real y que no van a volver a dejarlo. Por todo esto, muchas veces se sentirá irritable y en ocasiones podrá generar situaciones difíciles para comprobar que él o ella son lo primero.

Resilencia

La adopción es una experiencia maravillosa, aunque pueden aparecer momentos difíciles. Si en tu día a día surgen dudas sobre cómo reaccionar a las dificultades que vayan surgiendo, no te preocupes, en ÍTACA PSICÓLOGOS CORUÑA podemos ayudarte a afrontar este proceso y llevarlo con calma y tranquilidad. Recuerda que a lo largo de todo este proceso el niño o la niña irá recuperando la esperanza y la confianza rodeado de comprensión y cariño.

Compañías y seguros médicos

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